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    Decretos conservacionistas del Libertador

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    Decretos conservacionistas del Libertador

    Mensaje  Admin el Jue Oct 08, 2009 7:05 pm

    . Los decretos conservacionistas del Libertador Simón Bolívar en favor de la cultura latinoamericana
    Cuando discurrimos acerca del Libertador Simón Bolívar, recordamos, además del privilegio de haber sido alumno del maestro Simón Rodríguez, sus dotes de militar, de pensador, de gobernante e independentista para promover el progreso material y espiritual de los pueblos del continente; por eso se ocupó de fomentar la educación popular, repartir tierras entre quienes la querían trabajar, proteger a los niños abandonados, abrir caminos y establecer hospitales, entre otros. Fue un planificador e idealista del desarrollo económico-social y cultural de Latinoamérica, donde la defensa de los recursos naturales ocupaba un lugar muy destacado, proyecto audaz y original con el cual señalaba caminos a generaciones futuras. Según Pérez en Bolinaga (1984), Bolívar sin ser un especialista en ciencias naturales, conocía bien el mundo de la naturaleza ya que desde niño había estudiado la obra del abate Luche, cuyo título era “Espectáculo de la Naturaleza o Conversaciones acerca de la Historia Natural”. Ya adulto, viajó por toda América y entre 1807 y 1809, fue un hacendado atento a las propiedades agrícolas que había recibido en herencia en los Valles de Aragua y el Tuy, cuestión que le permitió adentrarse a su ambiente natural y social, no solo, para aprender sobre el cultivo de café, de cacao, de añil, de tabaco y otros productos, sino para conocer de cerca cómo era la realidad del americano y de igual manera valorar la importancia del recurso agua para el consumo humano y para la vida animal y vegetal en general.
    Fueron estas experiencias las que le permitieron promover los decretos conservacionistas, e iniciarlos con la conservación de las fuentes y manantiales a través de políticas de reforestación, contenida en su Decreto de Chuquisaza el 19 de diciembre de 1825, según Bolinaga (op. cit.). Además de constituirse en ejemplos de estrategias educativas que contribuyeron a la educación y formación conservacionista-ambientalista del ciudadano común. Este decreto referido a las Medidas de Conservación y Buen Uso de las Aguas destaca: (1) que se visiten las vertientes de los ríos, [...] y que puedan conducirse aguas a los terrenos privados de ella y (2) [...] una plantación reglada a costa del Estado, hasta el número de un millón de árboles... Acá se puede evidenciar el conocimiento de Bolívar acerca de su entorno y la importancia del recurso agua para el resto de la nación, tanto para el consumo humano como para el progreso de la actividad agroforestal. Se hizo necesario considerar medidas a favor del colectivo.
    Simón Bolívar al percatarse de las grandes riquezas que encierran los bosques de Colombia, tanto en maderas para la construcción como en tintes, quinas y otras sustancias útiles para la medicina y el arte, considera el decreto sobre Medidas de Protección y Mejor Aprovechamiento de la Riqueza Forestal de la Nación Colombiana, referido al inventario y archivo de las maderas preciosas, plantas medicinales y otras sustancias útiles y la prohibición de sacar de los bosques maderas preciosas y de construcción. Esto estará bajo la responsabilidad de los gobernadores de provincias, la prefectura, la junta inspectora, los comisionados y las Facultades de Medicina de Caracas, Bogotá y Quito, esta última con el objeto de mejorar la extracción, preparación y el comercio de las quinas, y de las demás sustancias útiles para la medicina, o para las artes. Este decreto fue promulgado en Guayaquil el año 1829, refiere Bolinaga (op. cit.). Acá se evidencia la certeza de Bolívar en el buen manejo y uso del recurso forestal, buscando mejorar la producción nacional y evitar la dependencia extranjera, siempre a favor del colectivo americano, de su ideal independentista. Sin embargo el imperio del caucho, a partir de 1870, exterminó grandes poblaciones de Picus en el Amazonas por parte de las compañías extranjeras que además de deteriorar el ambiente natural promovieron nuevas culturas e identidades locales: “Particularmente los rionegreros en su relación de dependencia colonial con los barones del caucho” (González, 1992 en González, 1995). El Khon del caucho transformó la relativa autonomía de los pueblos amerindios en una nueva era de la esclavitud, migración y genocidios (Vidal, 2002).
    La influencia del mercantilismo como variable que permitió la entrada de diferentes enseres provenientes de Europa, la prohibición e imposición de rubros para la producción agrícola que de alguna manera destruyeron o cambiaron la identidad y la cultura de los aborígenes hizo que Bolívar en cuanto a la agricultura y comercio y a fin de fomentar el desarrollo económico, considerara el Decreto dado en el Rosario de Cúcuta-Colombia el 21 de mayo de 1820, según Bolinaga (op. cit.). el cual contiene en el aparte 4 del Artículo 8º, lo siguiente ... “Promover la agricultura en todos sus ramos...; presentar al pueblo proyectos de mejoras y reformas, extendiendo de todos modos hasta hacer vulgar el conocimiento de los principios científicos de estas artes y facilitando la adquisición de libros y manuscritos que ilustren al pueblo en esta parte, animando a los propietarios [...] a que emprendan el cultivo del añil, cacao, café, algodón y grana, del olivo y de la vid...”. Aquí se debe recordar que la corona española siempre prohibió el cultivo del olivo y de la vid en sus colonias como una forma de proteger su actividad agrícola y garantizar el comercio desde Europa hacia América, además de ser una manera de mantener su identidad nacional. Tal vez lo mismo sucedía con los cultivos propios del trópico y que de alguna manera daban identidad y cultura latinoamericana.
    En el aparte 6 de este mismo artículo 8º Simón Bolívar promueve la creatividad del latinoamericano al fomentar la industria concediendo premios a los que inventaran, perfeccionaran o introdujesen cualquier arte o género de industria útil, particularmente referidas a las fábricas de papel, paño u otras. En vista de la inexistencia o pocas vía internas que facilitaran el libre tráfico agropecuario, concedió premios a los que mejoraran y facilitaran la navegación de los ríos y los hicieran menos dispendiosos, igualmente el transporte por tierra. Asimismo se utilizaron todos los vagos y mal entretenidos de la provincia para ejecutar proyectos relacionados con la creación de caminos públicos.
    Anteriormente se había hecho referencia a la importancia de la actividad comercial como un ente que genera bienes al Estado, en este mismo sentido Bolívar se percató de la importancia del ganado para transportar las cosechas al mercado y para la labranza de las tierras, etapas implícitas en la actividad mercantilista; y por la escasez de ganado que dejó la guerra, decretó la prohibición de exportar caballos, yeguas, mulas y asnos, su incumplimiento estuvo sujeto a una pena de mil pesos fuertes. Esta medida fue necesaria para garantizar la reproducción del ganado que permitiría un bienestar colectivo. Este decreto a favor de la cría y referido a la exportación de ganado fue dado en Coro a los 20 días de diciembre de 1826, según Bolinaga (op. cit.).
    Asimismo la consideración hacia la población peruana de menos recursos económicos cuando decreta la prohibición de la matanza de vicuñas y un premio en dinero efectivo del tesoro de su departamento para el individuo que reúna rebaños de vicuñas mansas, como medida de protección a la fauna local debido a que vendrían a extinguirse si se continuaba la matanza para la comercialización de la lana. Esta consideración se hizo posible a través de dos decretos proclamados en el Cuzco-Perú, el 5 de julio de 1825, reporta Bolinaga (op. cit.). Estos decretos demuestran el sentido de sensibilidad humana y el manej o del recurso fauna como resguardo a una especie en extinción que identifica una de nuestras culturas latinoamericanas.
    En cuanto a los beneficios que se generaron de la minería de metales –oro, plata, cobre, hierro y plomo– y piedras preciosas, Bolívar fue conciente que las mismas una vez abandonadas por los saqueadores después de la independencia de 1811, estas seguían representando una fuente de riqueza nacional. En consecuencia, generó un decreto en Bogotá el 24 de diciembre de 1828, según Bolinaga (op. cit.), para fomentar el laboreo de minas en el cual exceptuaba a los mineros del servicio militar, esto con un sentido riguroso de la gerencia, pues en cada mina se debió solo emplear el número de personas necesarias, lo contrario, colocar en nómina personas que no trabaj aran en las minas, fue considerado fraude y perdían la exención del servicio militar y se penaba con una multa de 50 pesos, los cuales eran utilizados para los gastos de Policía del Cantón. Esto constituye un buen ejemplo de lo que fue nuestra cultura hacia el trabajo y la organización laboral, sin embargo, los españoles se encargaron de engendrar la corrupción en esta nación para mantener la pobreza y la dependencia.
    Reporta Bolinaga (op. cit.), que el 24 de octubre de 1829, el Libertador firma en Quito un decreto que se refiere a que las minas de cualquier clase corresponden a la República y constituyen, la base del actual derecho minero y de hidrocarburos en Venezuela. Entre los aspectos educativos que destacan en este decreto y que se pueden corresponder con la identidad nacional se mencionan: que de los fondos obtenidos por la concesión para explotar minas en Colombia se consignarán treinta pesos en la tesorería del pueblo para formar un fondo que pagará la cátedra de minería y mecánica, que se hará en cada provincia minera. De igual forma las muestras de los nuevos descubrimientos se colocarán en el Museo Nacional. Esto último resulta importante desde el punto de vista educativo, pues permite a las comunidades conocer lo que se explota y da sentido de pertenencia a las provincias involucradas en el aprovechamiento de minas. Hoy día son muchos los daños ambientales provocados por empresas petroleras, papeleras, mineras, etc., en su gran mayoría de capitales extranjeros y con un marcado desprecio por el ambiente y por las condiciones de salud de las poblaciones que las rodean. Esta actitud depredadora ha hecho que se provoquen movilizaciones nacionales en países latinoamericanos, entre los que se pueden mencionar: Argentina, por la explotación minera orientada por empresas canadienses y norteamericanas; Brasil, con la deforestación del Amazonía y la muerte de su líder Chico Méndez; Chile manifiesta contra los nefastos daños ambientales; los indígenas waorani de Ecuador realizan marcha de protesta en Quito por petroleras que operan en su territorio. Poblaciones afectadas por petroleras como Repsol YPF, Petrobras que operan en la Amazonía ecuatoriana y que devastan los ecosistemas en que los pueblos originarios vivieron miles de años sin dañarlos, expulsando a las comunidades o pauperizándolas y enfermándolas; Colombia por sus fumigaciones con agrotóxicos con el propósito de acabar las plantaciones de coca y amapola promovido por los Estados Unidos de Norteamérica en su Plan Colom Años 1825-1975. bia. (Natalichio, 2005).
    Finalmente, Bolívar en vista de que la mayoría de los ciudadanos naturales carecían del goce y posesión de tierras y que el uso precario que le concedió el gobierno español fue perjudicial a los progresos de la agricultura y a la prosperidad del Estado, entre otros aspectos, generó un decreto referido al Repartimiento de las Tierras, en el Cuzco el 4 de julio de 1825, según Bolinaga (op. cit.). Entre los aspectos que considera este decreto y que están referidos al tema considerado en este ensayo destacan: (1) los caciques que no tengan ninguna posesión de tierras propias, recibirán por su mujer y cada uno de sus hijos la medida de cinco topos de tierra; (2) cada indígena, de cualquier sexo o edad que sea, recibirá un topo (legua y media) de tierra en los lugares pingües y regados y en los lugares privados de riego y estériles, recibirán dos topos; (3) los indígenas que fueron despojados de sus tierras por el gobierno español, para recompensar su agravio, se les compensará con un tercio más de terreno que se asigne a los demás que no experimentaron el perjuicio. Con este decreto queda en evidencia el conocimiento que poseía Bolívar sobre las tenencias de las tierras y la alternativa de solución que caracteriza la identidad nacional y la cultura latinoamericana, tal vez basado en ese aprendizaje obtenido a través de su maestro Simón Rodríguez, quien pudo estar detrás de estos decreto, pues en 1825 ya había sido nombrado Director General de Minas, Agricultura y Caminos Públicos de la República Boliviana.
    Desde entonces, Venezuela ha generado un conjunto de leyes, reglamentos, decretos y convenios que han aportado bases sustantivas que orientan su política de Educación Ambiental como una estrategia para caracterizar la identidad nacional y la cultura latinoamericana.
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      Fecha y hora actual: Mar Sep 30, 2014 11:59 pm